Al principio, me sorprendió el extraño sabor oxidado exóticamente que daba la flor a los vinos. Recuerdo un lugar en el centro de Barcelona que servía Jerez por copa y yo iba a tomar unas tapas: jamón serrano salado, almendras, salmón ahumado, ceviche y langostinos. Y no tardé mucho en enamorarme, sin saber donde acabaría y lo mucho que descubriría de estos maravillosos vinos. Tenía 19 años y solo conocía  el fino Tío Pepe, para mí el único Jerez que existía. Me sorprendía y cautivaba su sequedad en la que la acidez era tan limpia, la acidez de la levadura que era tan diferente a cualquier otra cosa que hubiera probado nunca. Pero luego me convertí en sumiller y el jerez se convirtió en mi especialidad.

 Me pregunto en ocasiones cómo puede ser que el público en general no ame el jerez seco. Supongo que el sabor es demasiado extraño para ellos; se necesita cierta sofisticación para apreciarlo; Tienes que lograr que aprenda a gustar, y, cuando se trata de vino, la gente no quiere obligarse a hacer nada. Quieren que el vino venga a ellos; los adule, los seduzca mientras se tumban, y les deje trabajar. Sherry no seduce a nadie. Es distante, austero, orgulloso, punzante pero, si tienes ganas de jerez, se convierte en una adicción.

Creo que deberíamos aprender a explicarlos y a que la gente les diera una oportunidad y, abriendo la mente, poder hacer un camino hacia arriba. Dar a conocer el curioso proceso del jerez, incluido el sistema de solera mágica, es fascinante en sí mismo y es una parte básica de cualquier educación sobre este vino.

Leí hace poco una descripción del Palo Cortado de almacenista de Lustau que me cautivó, era de Mike Schachner el cual le otorgó 94 puntos “ Un hermoso estilo de jerez elevado que vale cada centavo si el buen Jerez es de su agrado. La nariz es de toffee puro, nueces tostadas, albaricoque y membrillo suave, mientras que el sabor clave es el naranja seco y los matices de los aromas vuelven a aparecer. Muscular en perfecto estado, con un acabado tan suave como el cristal.”

Buena descripción. Me gusta especialmente que "si bien Sherry es de su agrado", que me dice que Mike entiende que estos vinos no son para todos. No puedo exagerar la belleza y la emoción de este vino. Pero se podría atribuir a muchos otros. Este, en concreto, es un vino ambarizo brillante y transparente que tiende a reflejos yodados y que tiene una nariz que te evoca a notas dulces, aún siendo un vino seco. Esa complejidad que da el envejecimiento en bota de roble americano me sigue sorprendiendo todos los días. Ese vino, con su 19% de alcohol, no pasa desapercibido.

Creo que queda mucho camino por hacer, y mucho que explicar para que el vino de Jerez este donde merece pero, para mí, si hay un vino que me gustaría poder beber más, es jerez.