EL AMOR

 

Esta palabra tan cuestionada por el hombre y de ambiguo significado, al menos para mí, ha dado lugar a millones de historias, libros, canciones, música, expresiones etc.

Es el amor una forma de comunicarnos con lo que nos rodea, o sencillamente una palabra utilizada para definir un sentimiento que no comprendemos.

El amor más grande, según el tópico, es el amor de una madre y digo tópico porque no tengo realmente claro que sea así.

Queremos lo mejor para nuestros hijos, eso no lo dudo, pero donde está la línea que separa el amor al hijo del amor a una misma, donde está la línea que separa el amor del miedo a sufrir, al amor incondicional.

En mi vida he reflexionado mucho sobre esto, preguntándome si todo lo que he hecho en esta vida en nombre del amor realmente ha sido debido a este sentimiento o por miedo a sufrir la incertidumbre de la ausencia, de la soledad, del ansia de la espera, a veces confundimos la palabra amor con la palabra egoísmo y si seguimos escarbando en ello podemos llegar a sorprendernos y a descubrir sentimientos en nuestra mente, inimaginables.

La palabra amor mal empleada puede ser castrante y muy frustrante.

El amor es único en cada persona, pero intentamos demostrarlo de forma estándar y ahí es donde fallamos, cada uno siente con diferente intensidad y no podemos pretender que nos quieran como nosotros queremos que nos quieran. El amor se regala sin reservas, parece una temeridad, pero este sentimiento debe ser libre, dejarlo volar y que el receptor actúe en consecuencia, con su propia medida, sin condiciones, si lo lastiman, retirarlo, pues nos pertenecerá siempre, devolverlo al nido y crear nuevas alas para el próximo vuelo.

A veces inventamos tantos caminos para el amor que nos perdemos en ellos, usemos la brújula de la conciencia, ella nos llevará por la senda correcta.