LIMERENCIA COMPARADA

 

 

 

El término limerencia es un anglicismo proveniente de limerence, nombre propuesto por la psicóloga Dorothy Tennov para definir un fenómeno emocional cognitivo involuntario vinculado al enamoramiento y descubierto en la década de los sesenta.  Fue reflejado en 1979 en su libro “Love and limerence: the experience of being in love” y elegido por su sonoridad. En nuestras vivencias cotidianas podríamos definir con esta palabra un estado de enamoramiento “sin condiciones” que no es correspondido en absoluto por la otra persona.

Todos sufrimos alguna vez en nuestra vida de limerencia, si bien en la juventud, embaucados por la inexperiencia o tal vez en la edad madura, quizá llevados por la soledad. Este estado limerente puede durar años o incluso décadas, sumiéndonos incluso en depresiones. Se caracteriza por destilar pensamientos intrusivos, total disposición hacia la persona amada, abandono de nuestros propios problemas y asuntos y exaltación de las cualidades del ser amado, así como la negación de sus defectos en aras de una adoración ilimitada. Físicamente, sus efectos van desde un nerviosismo permanente a los desórdenes del sueño y el apetito. En algunos casos extremos, el dolor moral puede llegar a ser tan intenso que deriva en el suicidio. Es por ello que debemos prestar especial atención a familiares y amigos que pudieren estar transitando por semejante cenagal y, en el caso de sentirnos nosotros en él, acudir con prontitud en busca de ayuda. Cierto es que, una vez hemos salido triunfantes de tal “enajenación”, difícilmente caeremos en ella de nuevo.

Encontramos en la literatura ejemplos abundantes de personajes limerentes con dispares resoluciones al problema.  

En la Literatura, concibo la expansión de esta particular forma de amor a través de los relatos e historias del llamado amor cortés que, genéricamente, podemos situar en los siglos XII y XIII, geográficamente y de manera primigenia, en una amplia zona del Midi francés. Dejando sus huellas, a partir del siglo XIV, en el dolce stil nuovo italiano, no asistimos a su castellanización hasta el siglo XV. Tratándose como es de una cultura, de una manera de ver y entender la sociedad cortesana medieval, habríamos de enumerar sus características. Estas son: humildad, cortesía, adulterio y la religión del amor.  Sin intención de detenerme en ellas y sólo tomando un breve apunte, repararé en la humildad y el adulterio.  La humildad es la característica que expone a los amadores en una postura servil frente a la dama en obediencia ciega a sus caprichos y aceptación de sus reproches. Los códigos típicos de la sociedad feudal, siervo/señor, son invertidos. El amante hace de criado de la dama, “midons”. Por otro lado, el trovador, autor de la poesía del amor cortés, normalmente aristócrata  o burgués, se dirige a menudo a una mujer casada, siendo otra característica más de esta literatura.

Herencia de toda esta cultura, puede considerarse lo plasmado por el poeta Macías en el Cancionero de Baena. Los cancioneros comprenden la mayor parte de la producción lírica castellana del siglo XV. Concretamente, el Cancionero de Baena, marca la transición entre la lírica galaico-portuguesa y la castellana, desde el último tercio del siglo XIV hasta la primera mitad del XV. Es Macías, prototipo de poeta enamorado, uno de los autores más representativos, por parte de la escuela gallega. Menéndez Pelayo nos lleva a las fuentes de la leyenda de este trovador. La más antigua que se conoce es de la del condestable don Pedro de Portugal: Macías era un joven gallego que se enamoró de una doncella a la que salvó de morir ahogada. Después de que la joven contrae matrimonio, el trovador continúa su cortejo, por lo que, el marido, celoso, lo asesina cuando le confiesa su amor por la dama. Según la versión de Hernán Núñez que, retocada luego por Argote de Molina, sirve como base a Lope de Vega para la trama de la comedia Porfiar hasta morir, Macías era un gentilhombre que, encontrándose al servicio del maestre de Calatrava, se enamora, sin ser correspondido, de una doncella que también servía en la casa. Cuando ésta contrae matrimonio, Macías continúa enamorado, provocando los celos del marido que lo mata, una vez encarcelado, atravesándolo con una lanza. Argote de Molina agrega otros datos y varía la leyenda en el punto de que Macías sí es correspondido a su amor. Se nos presenta como el enamorado por excelencia, así, con esta tradición de Macías en la literatura española, conocemos el origen de su leyenda como mártir de amor y limerente.

Nos acercamos a finales del siglo XVIII para comentar acerca de otro personaje, universalmente conocido, que muere, como Macías, por culpa del amor no correspondido. Me refiero a la novela que abre paso al romanticismo y que encabeza el movimiento nacional en Alemania del Sturm und Drang (Tormenta y pasión): Los sufrimientos del joven Werther, de Wolfgang Goethe. Publicada por primera vez en 1774 y escrita en forma epistolar, la novela, condenada por la Iglesia por provocar una ola de suicidios, dio origen a un fenómeno llamado “Werther-Fieber” (Fiebre de Werther) y el mismo Napoleón Bonaparte llevó siempre consigo una copia de Werther en sus campañas.  Esta novela fue el primer gran triunfo de Goethe y nos lleva, en un impulso creciente de desesperación ante el amor no correspondido de Werther hacia Lotte, una joven comprometida de la que se enamora. Finalmente, elige el suicidio, disparándose, para escapar del terrible peso de aquel dolor moral: la limerencia. El mismo Goethe mencionó que un sentimiento de amor no correspondido en su juventud, inspiró  la creación de esta novela, por lo que podemos asegurar que el estado limerente no es condicionante de las mentes llanas o poco instruidas, sino que se trata de un sentimiento común.

Hemos podido comparar cómo es el resultado de muerte, el fin al temido estado de la limerencia. En el caso del trovador Macías, su insistencia para conquistar al amor no correspondido le lleva a ser asesinado. En la historia de Werther, él mismo se da muerte con una pistola, preso de una desesperación y sufrimiento atroces. Aún quisiera exponer un ejemplo más de resultado a la limerencia en la literatura y lo hallamos en la conocida novela del argentino Ernesto Sábato: El túnel, publicada en 1948. En ella, el autor trata de explicar el motivo por el cual el protagonista, Juan Pablo Castel, asesina a la mujer que ama, María (en esta ocasión el limerente usa un cuchillo) A Sábato le interesa reflexionar sobre la locura y los problemas existenciales y muestra la soledad del individuo contemporáneo. Juan Pablo Castel es un pintor que comienza a obsesionarse con una mujer que conoce en una exposición de pintura. En esta novela, encontramos un resultado al estado de limerencia completamente diferente a los dos anteriores: el protagonista no busca su muerte en el acto de un tercero, no la propicia y mucho menos actúa como el desdichado Werther, utilizando el suicidio como única salida a su atroz dolor, sino que considera que ha de ser la amada la que debe morir para que acabe su singular sufrimiento. Cuando la acuchilla, enarbola también un motivo, “lo ha dejado solo”. Esta última reflexión del asesino limerente nos lleva a la conclusión final que engarza perfectamente con el principio del sentimiento e incluso diría es el leiv motiv de todo el proceso de la limerencia: la propiedad como solución a la soledad del individuo. Piénsenlo y no tomen jamás en menor importancia las cuitas de amor de alguien, ni siquiera las suyas propias si en alguna fatídica etapa de sus vidas se ven envueltos en este sentimiento autodestructivo de la limerencia, porque habrán de considerar que puede la mente jugarles en contra y disponerles ante el abismo del suicidio o el crimen pasional. Habrán de utilizar la única medicina efectiva para combatirla: el tiempo, la razón y amigos que les quieran.