UN MOMENTO AMARGO

 

Aquel  invierno en Barcelona, era más suave que algunos, de los que yo había vivido en aquella ciudad, y esa noche en concreto, parecía ser la idónea para tomar mi decisión. Todas las vidas están cargadas de equivocaciones, pero la mía es la que más me pesa a mí.

La mayor tontería de mi vida estaba tomando su lugar en el escenario más equivocado.

Había decidido ir a pasar unas mini vacaciones con un par de amigos, nos íbamos los tres a Tailandia. Loca de alegría, por la aventura, e inconsciente de la tontería que estaba a punto de cometer. Impaciente en el aeropuerto, habíamos dejado ya en las cintas el equipaje y cruzábamos las puertas para hacer el check-in. 17 de diciembre, caminábamos hacia la puerta de embarque. Los pasajeros empezaban ya a entrar en el avión, cuando de pronto a través de los altavoces, se oyó el nombre de uno de mis amigos “Pedro´…,” no habían transcurrido dos minutos cuando se oyó por la megafonía, en esta ocasión mi nombre “Yesica…, “ La policía había encontrado la droga en nuestras maletas. El mundo se hundió a mis pies, se nublo todo y apenas podía entender lo que estaba ocurriendo, todo paso tan deprisa que no fui consciente de la gravedad de todo aquello hasta que me encontré sentada delante de una mesa donde estaban dos policías pendientes de mi. Aquellas vacaciones se habían convertido en el mayor error de mi vida.

Hoy un año más tarde desde un rincón de mi celda, siento que todo lo que sucedió  aquel día era necesario para mi evolución, para poder crecer en esta vida, aprender de los errores y equivocaciones cometidos y pisar despacio pero firme en lo sucesivo. Aún escucho a lo lejos la voz de mi madre repitiendo una y otra vez: “has caído en una trampa…, te han utilizado” pero no!!!!, yo lo sabía mamá…, lo sabía, tal vez no era consciente de la gravedad de lo que hacía, pero si era consciente de que aquello no estaba bien.

Intento sacar lo mejor de mi peor momento, y una forma es reconocer que yo no era inocente, y sabía que existía un riesgo, y lo mejor que me pudo ocurrir fue precisamente que me sorprendieran, hoy se lo que nunca más haré en esta vida.

 

Yesica