INMERSIÓN POÉTICA

He intentado explicármelo en alguna ocasión pero cada vez me doy menos explicaciones a mí misma, quizás porque tengo la edad exacta para entender que hay ecuaciones que no precisan resolverse. ¿Realmente nos haría más feliz despejar ciertas incógnitas?. Me refiero a razonar, por ejemplo, esa inmersión en el imaginario del desconocido al que leemos, esa turba de emoción que desabrocha los sentidos cuando nos cruzamos con un poema poderoso del que nos cuesta regresar indemne. Uno aprende a leer antes que a mirar a los ojos pero a veces ambas cosas son lo mismo porque nadie puede escribir de espaldas al mundo, y hay miradas poderosas que vienen a escribirse a fuego en algún libro, que conquistan al lector y lo seducen con sus tormentas y nevadas en mitad de sus desiertos. Ese idilio espontáneo que barrunta entre las páginas de un libro el misterio de lo inhóspito y nos conmueve más allá de lo sospechado. Después de todo, siempre hay incógnitas que sería un error resolver y complicidades que entran por la puerta de servicio para instalarse definitivamente.