CLASES

 

 

                    Dicen que la nuestra es una sociedad infantilizada. Lo es y no lo afirmo porqué recientemente haya visto un pabelloń de ferias lleno de adultos disfrazados de stars espaciales, con el deseo de emular a los personajes de la serie de «La guerra de las galaxias». Tal como lo estáis leyendo, en Tarragona, una capítal pequeña y olvidada por todos los gobiernos, catalán, español y europeo, suponiendo que este último exista. Sí, en Tarragona, en ésa pequeña ciudad, cada vez más vencida por la decrepitud, se ha realizado la Convención Tarraco Star. Me direis que en Cuenca, en Orense o en Albacete también se ha celebrado ese tipo de concentración, que la gestiona una empresa nacional, como la que organiza los Mercados Medievales y nos presenta las misma pamplinas en toda la península. Posiblemente, pero es chocante encontrarse por las calles de la ciudad, familias enteras luciendo lamentables copias del atuendo de la saga cinematográfica.

          Por un lado, pienso que vestir una mala copia está justificado por la relación precio y uso. Van a vestir esas prendas, como máximo un día al año, por tanto, mejor no dedicar muchos recursos a ellas. Sabemos que los recursos del país son escasos, ¿o no? Quizás sean escasos en nuestro círculo de relaciones, tal vez pertenecemos a esa clase social en extinción, la clase media. Seguramente. La clase media que se ha decidido erradicar por unanimidad, ya que tanto la superior como la inferior la consideran la peor amenaza. Es como el hijo de en medio que no tiene el empaque del hijo mayor, ni recibe los mimos superfluos del pequeño. Es como el jamón en un bocadillo, es lo que apetece comerse primero.

          No sé quien ideó el proceso, pero lo veo, ciertamente, rentable.

          La clase media se ha caracterizado siempre por su deseo de querer mostrar su  pertinencia a ella. Sus miembros se sienten orgullosos de serlo. Desprecian al proletariado. ¿Proletariado? Cuanto tiempo hacía que no usaba o leía el término, proletariado. El proletariado es áquel sector que sobrevive con dificultad, viste probremente, come rayando la insuficiencia, habita suburbios y no tiene aspiraciones a la cultura exhibicionista, o mejor dicho, tiene tantas carencias vitales que las ínfulas culturales se le convertirían en veneno.

                    En el extremo opuesto encontramos, la clase alta. Ésa que se alimenta de exquisiteces, viste de diseño y a la última moda, vive en mansiones o apartamentos de lujo, asiste a espectáculos de precio elevado y coleccionas piezas de supuesto arte, firmadas por los más cotizados.

          En medio de estos dos modelos, está, la que se llamó burguesía, simplemente porqué se formó y vivía en burgos, o sea ciudades y más o menos, comía de  su trabajo en cantidades y periodicidad aceptables. Vestía dignamente y aspiraba a saber, imagino que ese deseo de saber era útil para no ser engañados. Tal vez llegamos a saber demasiado, cosa que nos conviertió en indeseables. Indeseables para el proletariado porqué caímos en la tentación fácil de subyugarlos y nos hicimos también indeseables para la clase alta, porqué si nos uniamos, amenazábamos con desbancarla. Evidentemente, lo mejor era erradicar este peligroso centro y sin acordarlo, ambos extremos, le comenzaron a comer terreno. Tampoco consensuaron la técnica, pero ella vino de forma natural y espontánea. Los pobres, ganadores siempre en cantidad, utilizaron una arma implantada por la misma clase a destruir, la democracia. Votaron a ricos que se asemejaban a ellos en el asco al conocimiento, a lo foráneo. Estos, los potentados, implantaron los modelos culturales basados en lo lúdico, rehusando el esfuerzo intelectual y la clase media, harta de combatir contra los elementos, adoptó el formato. Fue en ese punto donde surgieron esperpentos como las convenciones de disfrazados de personajes interestelares y pasatiempos de semejante índole.

          Mientras la clase media, la llamada a ser motor social, se distrae participando en diversiones de baja estofa para evadirse durante unas horas del mal sabor del trabajo a precios injustos, que se ven obligados a aceptar para pagar la hipoteca a la que estamos todos subordinados. Y todo ello, con el fin perverso de distraer el ansia de revuelta, que habría de ser inherente a los oprimidos de cualquier clase, pero en especial a la que ha podido llegar al conocimiento. El miedo puede mucho y es el miedo a perder lo poco que creemos poseer, que seguimos callados ante quien nos esclaviza. Para sofocarlo nos autoengañamos diciéndonos que somos afortunados de haber alcanzado parte de lo que habiamos soñado, aunque en el fondo el propietario sea el capítal.

          La anomalía, o sea la falta de respuesta ante los desmanes a los que estamos sometidos, empodera a pobres y ricos. Los cada vez más numerosos desposeídos,  eligen a los que aseguran enderezar tanta tontería instaurada. No dicen a quien benficiará directamente el enderezamiento, pero ellos, los más desfavorecidos, se atribuyen las ganancias, no por reflexión, sinó por deducción primaria.

          Observarnos provoca pavor y reaccionamos sirviéndonos de una protección burda, nos infantilizamos. Ser infantil significa no tener capacidad de elegir y estar en un largo proceso de aprendizaje, encaminado a superar esa etapa vital, por tanto el niño avanza hacía la madurez. En cambio la sociedad actual parece seguir el camino inverso, cada vez es más inmadura.  A pesar del inegable avance tecnológico, que pqradójicamente tanto está contribuyendo a que la sociedad en la cual tiene lugar este avance, retroceda. Está en plena regresión, da muestras palpables de  esconder la cabeza debajo del ala, de no afrontar los problemas, de escudarse en la falta de recursos económicos sin buscar soluciones para resolver la merma de medios. Como las criaturas, se confían a la protección de los mayores sin análisis previo de la idoneidad de esos pseudo mayores.

            Lo reconozca o no, nuestra sociedad se ha infantilizado y la infancia es el ciclo de la vida de más fácil manipulación. Vivimos en la infancia social.