QUIEN OLVIDA LA HISTORIA ESTÁ CONDENADO A REPETIRLA

Ya lo vaticinaba Alejandro Amenábar en la alfombra roja de los premios Goya, “podemos ser los grandes perdedores de la noche” y así fue… ya que competir este año con Pedro Almodóvar es mucho, primero porque es ÉL y punto y, segundo, porque su película Dolor y gloria está nominada a mejor película internacional en los Oscar, por lo que si el cine español no le concede el reconocimiento de mejor película española, ya saben que tienen perdido ganar en los Oscar, está claro que todo es estrategia y márquetin, pero por otro lado, desde mi punto de vista, Almodóvar se ha mojado, es decir, que ha hecho una película autobiográfica donde cuenta sus sentimientos y experiencias más profundas, eso es de valorar, es una forma de llegar más al público, de que te conozcan mejor y de expresar como guionista y director tu yo más sincero.

En cambio, aunque Amenábar ha hecho una gran película, Mientras dure la guerra, donde Karra Elejalde está soberbio en su papel de Miguel de Unamuno, el director al revés de lo que dijo el filósofo en su discurso en el acto político-religioso del el Día de la Raza “convence pero no vence” y una de las razones por la que no vence, desde mi punto de vista, es porque no se moja. Alejandro ha llevado a cabo una película basada en hechos reales donde, a veces, retrata perfectamente momentos que han ocurrido y donde, a veces, en momentos que se conocen con certeza los muestra cambiados, un claro ejemplo es cómo estuvieron sentados en la mesa presidencial en la Universidad el Día de la Raza, pues conociendo tal dato Amenábar hace otra distribución, más acorde, seguramente, con el plano y la escena, lo mismo ocurre con el discurso tan largo que dio Unamuno, que por lo que se sabe fue más escueto, aunque es de alabar que no caiga en el conocido “venceréis pero no convenceréis”, porque está demostrado que no fueron esas palabras en concreto, ya que con el vocabulario que el escritor utilizaba era más coherente que dijera “vencer no es convencer ni conquistar es convertir”, del mismo modo que ocurre con el momento de la foto en el café Novelty, así como algunas cosas más.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención es como Amenábar cae en tópicos, nada más empezar oímos y vemos los gritos de viva la República y de viva España, uno viene de un hombre bohemio con su boina y su bolsa bandolera de piel y, el otro, de un hombre vestido con traje de chaqueta y un reloj de bolsillo, respectivamente, cuando el bando con el que se inició la guerra civil en Salamanca concluía con un "¡viva España y viva la República!", que se redactó "contra el gobierno" –no contra la forma de Estado– y que en la capital salmantina, el 19 de julio, se mantuvieron símbolos republicanos como el himno de Riego y la bandera tricolor. Otro dato curioso es que Amenábar omite mostrar a los hijos varones de Unamuno, es verdad que vivía en su casa con varias hijas, pero sus hijos no vivían muy lejos de él, por lo que es muy extraño que el director haya suprimido a los hijos de escena, cuando eran ellos los que en muchas ocasiones lo llevaban en coche a diferentes actos, en concreto se sabe que su hijo Rafael lo acompañó a la Universidad el Día de la Raza. También podemos ver que cuando Unamuno salió del Paraninfo de la Universidad abucheado por todos los falangistas, en la película nos dice claramente que a partir de entonces estuvo vigilado en todo momento por la policía, cosa que es cierta, pero porque lo tuvieron bajo arresto domiciliario. También se sabe a ciencia cierta que los funcionarios estaban obligados a dar parte de su sueldo al gobierno y que el dato de las 5.000 pesetas salió de un periódico poco fiable que, además, más tarde dijo que fueron 15.000, cosa que nunca se demostró, así que cuando la viuda del alcalde le reclama al escritor que él le dio 5.000 pesetas al bando militar sublevado y que con ese dinero habían comprado armas, Unamuno, el hombre que hemos visto que nunca se callaba, le podría haber contestado lo que todos sabemos, que como funcionario estaba obligado a ello, además de creer en una causa que no fue tal, la de restaurar el orden, ya que la república no pasaba por sus mejores momentos. Por otro lado, Amenábar nos da a entender que cuando enferma Unamuno fue a raíz de que cogieran a su amigo, pero sabemos, después de la visita del escritor griego Nikos Kazantzakis, una vez estuvo recluido en su casa, este lo encontró «súbitamente envejecido, literalmente hundido y ya encorvado por la edad», por lo que más bien era cosa de no salir y andar, así como del decaimiento por sentirse más inútil y “jubilado”. Podría seguir enumerando cosas que se saben por todos los estudios realizados, pero sería un no acabar.

Desde mi punto de vista el director ha llevado a cabo a la perfección su intención, que es la de mostrar que hasta el mayor intelectual de la historia de España tuvo contradicciones en sus pensamientos y apoyó una causa que al final no era lo que él pensaba. Quiere demostrar como en momentos inestables siempre es mejor volver a recapacitar antes de que ocurra algo que perjudique a los demás. Alejandro hace una película pacificadora, amistosa y conciliadora, pero creo que en esta vida hay que mojarse, hay que explicar la verdad por muchas veces que ya haya sido retratada e intentar ser lo más fiel posible a la realidad, si es que te estás basando en hechos reales.

Es por ello que aunque la intención que tenía Amenábar con la película, es la de calmar los ánimos en una España actualmente problemática, así como la de mostrar que nadie tiene la razón al cien por cien y querer que sea una visión más suave de una situación muy difícil de España, con la actitud de no levantar ampollas, es por ello que aunque su intención sea alabable y lo haya conseguido en una película visualmente muy buena, es una lástima que no consiga remover conciencias, que se quede en una película más y que la visión ficticia del comienzo de la guerra junto con la biografía de Miguel de Unamuno no consigue resaltar y sobresalir en el panorama actual, donde también estaban nominadas las películas La intemperie y La trinchera infinita, que están más implicadas con el momento que describen.

Es muy de entender que las palabras de algunos estudiosos y reconocidos investigadores de la vida de don Miguel hacia la película hayan sido muy críticas, en concreto por las discordancias con la vida de Unamuno y con situaciones conocidas que en la película están retratadas de manera diferente. Una de las declaraciones que más me ha llamado la atención es la del catedrático de Historia de la Universidad de Salamanca Mariano Esteban, la cual dice así: «la capacidad que el cine tiene para moldear conciencias, mucho más que cualquier ensayo o libro de historia. Esto significa, inexorablemente, que el Unamuno de los primeros meses de la Guerra Civil será ya, para la mayoría, el de Amenábar».  Hay que entender que la ficción es ficción, aunque esté basada en hechos reales, la misma palabra lo dice “basada”, pero hay que comprender que lo que se refleja después a muchas personas les llega de otra manera y se quedan con lo superficial y no con una realidad, en este caso devastadora de nuestro país. “Quien olvida la historia está condenado a repetirla” y películas como esta hacen que la gente joven olvide o no conozca la verdad.