Pienso, por lo tanto soy

 

 

 Cogito ergo sum

René Descartes

                                     

 

 

       ¿De qué se puede hablar cuando la vida ya ha dicho la última palabra?

    Tal vez el silencio penetra en nosotros como antaño entraba, rompiéndonos, la letra. ¿Será posible morar en silencio altivamente, sin la voluntad egoica quebrantada? Algún Santo muy santo quizás pueda.

    La mayor parte de nosotros nos agarramos fuertemente al pensamiento para tener la empírica convicción de que existimos. Tanta necesidad de demostrar y mostrar , incluso de exhibir, nuestro sintético personaje es la prueba fehaciente de la duda pensada.

    ¿Qué significa en verdad “Pienso luego existo”?

    No creo que signifique que después de pensar existo... ; tampoco creo que concluya  que, existir, sea la consecuencia de haberlo pensado ... ; tal vez exprese la toma de conciencia, a través del haber pensado, de que alguien imagina que existe.

   ¿Y si no pienso, no existo?

   ¿Sería lo mismo decir : “Camino luego existo”?  No, de ningún modo . ¿O... sí?

   Una amiga nos contó una anécdota deliciosa sobre su nieta :

    La niña estaba sentada en el inodoro intentando hacer caca; la abuela tomó papel higiénico para limpiarla y la niña increpó :

   “Espérate yaya que el culo aún está pensando...”

   ¿Puede haber mayor inteligencia en esa percepción?

   Si realmente tan noble parte del cuerpo piensa, podemos concluir con lógica irrefutable que “defeco luego existo”.

   Intenta imaginar, visualizar en tu mente, un color. Habrás comprobado que en principio necesitas formular su nombre y ya,   después, el color  surge definido en la pantalla mental.

   Prueba ahora a ver otro color en tu imaginación sin evocar previa-mente su nombre.

   ¿Pudiste? ¿ No?

   No existe en lo mental aquello que carece de nomenclatura. No puede ser en la mente.

   ¿Crea pues, el lenguaje,  la mente? : Pienso por lo tanto soy : Así es como se descubre la mente a sí misma :

 

Yo mente pienso y es pensando que existo.

 

La pregunta substancial, en el fondo de toda substancia , es :

 

 

 ¡Alto!¿quién vive?