YOMORAM JYAYAJPAPÄ’IS JÄYÄTZAME (MUJERES POETAS)

Saben que aunque les falte el aire van a seguir.

Aunque se sientan desplomadas, sobrepasadas a veces, allí mismo van a beber. En el cauce ebrio de impureza, en el asunto banal o en la lección de cada día. Aún cuando no entiendan nada. Aun cuando entiendan demasiado.  Cuando la calima les roba la cordura y las sombras se les tiran al cuello siguen empeñadas en traspasar el aire.  Las cosas se rozan unas a otras y en su devenir a veces las hieren pero no se sorprenden porque a través de la palabra han aprendido a desplegarse ante el mundo, han encontrado su sitio en la mesa.

Y así, el íntimo aroma de un narciso cualquiera que comienza a abrirse se les hace parábola, victoria del sol sobre el monte, vela que alumbra el camino, señal de lo posible.

Apartan el silencio de sus nombres y fluyen de día y de noche.

Son " las Yomoram Jayatzame", mujeres poetas de todo Latinoamérica que en una serie de fanzines coordinados por la activista sociocultural  chiapaneca Chary Gumeta están siendo sembrados por diferentes encuentros, festivales, calles y plazas.

"Mujeres xty´añ nacidas en la zona fría de la selva" como la chiapaneca Karen Peñate; otras que dicen que "necesitamos movernos bajo el sol más claro, que queremos bailar de noche a la luz de la luna más suave" como la italiana Anna Maria Dall´Olio; que piensan que "la vida es a veces peligrosa, a veces injusta, es un delicado soplo que pronto pasa" según la colombiana Adriana Constanza Cuevas. Las hay "en plenilunio" como la salvadoreña Ana Delmy Amaya; "de tobillos cansados/con plumas dadas por el viento" como la peruana Soledad Araoz Cartagena; de "corazón cálido y sorprendido" como el de la italiana Elisabetta Bagli; mujeres "continuación de un preludio lunar" como la portuguesa Sandra Santos; que "cuelgan del calendario un 16 de enero" como recuerda Kenny Rodríguez desde El Salvador a aquella joven sin identificar; otras que son "como el aire/estaré donde estés" como la chipriota Androulla Sathi; o las que descubren que "Me dijiste que entre Brooklyn y Manhattan no hay fantasmas,/ pero no es así" como nos dice desde Costa Rica Susan Campos-Fonseca o "que el oeste resiste" según deja constancia Jules Carrasco desde Argentina aunque "no existe bálsamo en la tierra que cure la llaga de la pérdida" como desgrana en sus versos la misma Chary Gumeta.

Buscadoras de palabras que recordamos haber sentido sus bordes, la caricia leve de alguna de sus letras y que salimos al encuentro del fugitivo flujo de las sílabas porque la ausencia de su voz lacera nuestros espíritus. En esa caligrafía agazapada entre instantes robados a la realidad, mostramos nuestros flagelos, la mordida en la médula, la pulpa cremosa de los deseos vertidos. Y le hacemos un mundo, un escondrijo, un repliegue donde guardar las borrascas, corredor donde volar las sombras...Aunque a veces debamos conformarnos con los repasos del tiempo sido, su silueta en la cornisa... Pero las palabras titilan aún, repican, danzan, nos buscan. También ellas nos buscan. Y les salimos al encuentro.

 

Raquel ZARAZAGA

 

*Mas de 5 fanzines editados ya con más de un centenar de poetas que pueden encontrarse en la página de Facebook del mismo nombre.