ENTREVISTA DE RJA A ISABEL DE RUEDA

¿Qué es la poesía?

IdR- Difícil definirla, entre otras cosas; música, misterio, amor. Un infinito amor a las palabras, ese pálpito que diría don Antonio Machado… Me gusta definirla como un balcón, allí donde la belleza, la reflexión, el conocimiento te lleva a descubrir nuevos horizontes insospechados de tu propia conciencia. o.

¿Para qué sirve la poesía?

IdR- Es una forma de expresión que sirve para entenderte y entender el mundo.

En este mundo cada vez más materialista y deshumanizado, -como ya he expresado en otras ocasiones- la poesía se está convirtiendo en una vía de escape, un gran pulmón donde recibir oxígeno. Decía Gabriel Celaya que la poesía es un arma cargada de futuro. Yo cada vez estoy más convencida de ello.

Memoria Errante es su último libro publicado en el 2019, ¿puede contarnos algo sobre este último poemario?

IdR- Es un libro de poesía que fue finalista, hace algunos años, en el María del Villar de Tafalla (Navarra) y que finalmente ha sido publicado por Karima Editora en la colección Aisé . Una pequeña pero prestigiosa editorial que dirige con gran cuidado y rigor la poeta Sara Castelar Lorca.

Se trata de un libro de poemas en su esencia intimista. Un libro que se ha ido fraguando lentamente en el tiempo donde se abordan temas universales, temas que los poetas solemos transitar una y otra vez, como es la soledad, el amor, el paso del tiempo, el miedo, el dolor, la muerte... Con el uso de un lenguaje depurado, simbólico. Un lenguaje que sugiere más que dice.

Para nada se trata de un libro de memoria, en el sentido literal de la palabra, así como su título nos pudiera hacer pensar.

El poemario comienza con un prefacio metapoético y una cita de Fernando Pessoa.

 ¿Por qué es errante la memoria?

IdR- Porque se trata de una memoria subjetiva,  una memoria que no está gobernada por la diosa razón. Tiene que ver con percepciones, vivencias,  tanto del  mundo real como del subconsciente,  como así mismo es la poesía, y que surge, la mayoría de las veces, como un hallazgo, gracias al poder mágico y evocador de las palabras.

El libro se estructura en tres bloques diferenciados. Cuéntenos un poco de qué se trata cada uno de estos apartados.

IdR- Como bien dices, el libro se estructura en tres partes diferenciadas, separados por temas y con sus títulos correspondientes, pero con un hilo conductor que tiene que ver con la voz, el estilo.

El primero: Memoria de la Esfinge. Consta de una serie de poemas en su mayoría de muy corta extensión, con un aire reflexivo, meditativo, algunos con un halo existencial sobre la vida. La esfinge como símbolo de la fuerza, el poder y el misterio de la naturaleza en el que el ser humano está envuelto desde que nace. El vértigo de sabernos islas, en el solo hecho de que nacemos y morimos solos.

El segundo: Un solo de Trompeta. Aquí el amor en cuerpo y alma se alza como protagonista, también aparece un extenso poema dedicado a la hermosa ciudad de Chaouen y encabezando una cita del admirado poeta marroquí ya fallecido, Mohamed Maimouni. El poemario se abre con una cita de Luis Cernuda, uno de los poetas de la generación del 27 que más ha influenciado en mi poesía.

Y el tercer bloque titulado: Silabas de Otoño. Último apartado del libro. El Otoño como símbolo de despedida, de decadencia… simboliza la muerte ya sea real o metafórica o como fin de un ciclo, y en donde surgen temas que tienen que ver con el dolor, la soledad, el maltrato a la mujer, la decepción, la muerte.

 Qué poemario has leído recientemente y habla un poco de él.

IdR- El último libro que estoy leyendo es una Antología de la poeta uruguaya Ida Vitale , Premio Miguel de Cervantes en el 2018. Una mujer poco conocida aquí en España, tan erudita como humilde y de la que me apetecía mucho profundizar.

¿Cuál es tu poema preferido? Compártelo.  

IdR- Del libro Memoria Errante:

Volver

Volver atrás para mirarte,
lejos de autopistas. Ese sendero
de pisadas primeras. Sola
para alcanzar la música de los pájaros idos.
Sola
para abrirte por dentro y alcanzarte
en el tierno latido
de un paisaje olvidado.

 Finalmente, ¿cómo se caza un ángel? 

 IdR – No sé, difícil poder cazar un ángel… Si se trata del ángel de la poesía, se  me ocurre, por decir algo,  que además de aprendiendo y  leyendo a los maestros, tal vez, desde esa otra dimensión y que tiene que ver con lo inefable, la mirada más subjetiva,  con el silencio y con ese deseo de adentrarse en la espesura de uno mismo. Siempre como decía San Juan de la Cruz desde un saber no sabiendo.