POLVO-LIBRO

Esto es un mercado de arena, un oasis sin palmeras,
batiburrillo de tierra caduca y diminuta, mezcla de espuma,
amores yerros, letras sacadas de algún excéntrico
naufragio en el que todo sucumbió, menos la niebla.

Si alguien quiere comprar, cambiar, vender, piense en sus gustos.
Calcule la profundidad de su fortuna, que nada es gratis.
Lo barato es la grava, se vende al aluvión, en toneladas.
Luego viene la escoria, la parte más vacía de la piedra,
el cascarón del conducto mineral con el que más tarde
fortificamos la plaza, el alquitrán, la palestra, la formación
del cáliz en el que beberemos una sangre cuajada de recebo
y arenisca.

Si alguien quiere grano, que adquiera sílice, talismán
para la dureza de las manos, pedernal para el alma.

Más quédense con el polvo. No lo duden. Pesa menos,
menos denso que la ceniza, más austero que el silencio
y que las babas. Más frágil que la piedra.

Este libro de arena apenas vale nada. Solo el esfuerzo estéril
de portar con ella. Es arena de playa, de oasis, de desierto.
Y pesa. La arena multiplica su grosor a cada nueva brazada
y se hace de montaña, cumbre y castillo medieval.
Riesgo y altura.

Te cambio toda la fortaleza de mis muros
por un grano de arena,
por un vaso de agua…

 

Del libro inédito Arena en los bolsillos 
© María Dolores Almeyda