CHAPARRAL

Bajo ese chaparral de racimos tan verdes y apretados,
de gajos tan pequeños, de uvas tan agrias todavía.
Tan prietas como puños diminutos,
como frutos de lucros tan tupidos
que esconden un abrazo de piñones oscuros,

bajo esa sensación de andar perdida,
ser sorda, vivir ciega,

bajo esta soledad de la leve estridencia
de un claustro adormecido;

bajo la clandestina cercanía de algún trino
oculto entre las ramas;

bajo el canto del gallo que sacude sus plumas
victorioso, y se yergue sobre la sumisión de la gallina;

bajo lo que adivino en ese canto;
bajo esta parra de racimos tan verdes,
sobre este charco de piedra, sobre el claustro
de la mesa de granito y roca endurecida;

bajo este cielo que a ratos luce o amenaza lluvia,
por fin,
y sin saber por qué,
estoy llorando.

Del libro inédito Arena en los bolsillos 
© María Dolores Almeyda