ACORDE SOSTENIDO

Debiéramos levantarnos en armas de sal y hiel 
al contemplar el paso de las vanidades  
que nos invaden cada día,  
en lugar de acomodarnos 
en un rincón mugriento de estupideces inhabitables 
para gastar palabras huecas,  inconfesables, 
que apenas nos sirven para retorcernos más y más 
en el egoísmo humano…, tan cruel.   

Pero no.  
La basura humana inunda este mar de absurdos. 
Elegimos apropiarnos del rincón más cálido y mullido 
de la gruta vespertina del día
donde podamos escondernos hasta del aire 
que pueda despeinar nuestros principios  ‐si llegamos a saber siquiera que de ellos disponemos‐ 
mientras se ahogan en silencio  
y olvido tardíos  los gritos ensordecedores 
de los que aúllan paz en las manos 
miel en las venas 
y sangre en el corazón.  

Es justo el tiempo que vive en los sentidos 
un acorde sostenido de guitarra en Do Mayor.