INTERIOR

Suena Glinka desde el interior.

Afuera la vida se arrastra entre tumultos
incapaces de deshacer el ovillo
que nos protegió durante el invierno,
ese invierno vestido de nieves y fríos,
ya tan lejano.

La soledad empuja los cimientos
de una primavera imaginaria.

Los árboles de la plaza brotan,
los pájaros ya hicieron sus nidos.

Hay una mujer que tiende al aire de abril
sus pensamientos, junto a las sábanas,
en aquella terraza tan blanca e iluminada.

Mi tejado, vacío. Completamente.

La bruma de mayo resurge tímida
invadiendo un espacio que no le pertenece.

Se adelanta, como el tiempo en mi mano.

La luz del día crece, brilla, ciega, ahoga.

Los minutos los tengo guardados
a buen recaudo, en mi bolsillo azul,
bordado a mano, con hilos de esperanza.