Despoja la máscara al destino
de su veraz huella.

Hay un sol que devora a su sombra
en lo profundo.

El ocaso vislumbra acongojado
el fulgor del alba.

El movimiento intenta detenerse
en su constante transcurrir.

El instante se lamenta
de su ineludible fugacidad.

El infinito reniega apesadumbrado
de ser quimera en la cuerda floja
de la vida.

Yo me transformo en ceniza.

Del poemario Olvidada de mí
(Huerga & Fierro, 2014)