Cada uno era el yo del otro.
Shakespeare (El fénix y la tórtola)

Abre los ojos
el campo de batalla arde
en las arenas del caos rugiente.
Arrastra la ira que te consume
vomita el odio que amamantaste
de los senos de la discordia.
Busca al enemigo
búscalo en la noche
él te acecha con la fría serenidad
de un moribundo resignado a su destino.
Búscalo en la noche
mírale a los ojos cuando dispares
mírate en sus ojos
mírale en ti mismo reflejado
mírale…
El enemigo es el que escudriña tu pupila
el que te observa y te piensa
el que está en ti… en él
el enemigo eres tú
y es él también
-tan cerca de ti-.
Reconócete en él, en ti
en el otro
el que te sigue en silencio
el que se inmola y ataca
el que se oculta y esconde
el otro…
el que está en ti
contigo
sin percatarse de ti
el que está hecho de tu piel
tu entraña, tu miedo
tu desesperanza.
Dispárale sin temor
dispárate…
Abre los ojos
dispara…
dispara.

Del poemario Campo de batalla
(Huerga & Fierro, 2010)